Romance anónimo babiano

Música Letra País Época
Cesar Fernández Fernández Anónimo España (Comarca
de Babia. León)
Contemporanea

Babia es una comarca del noroeste de la provincia de León, Comunidad Autónoma de Castilla y León, se halla en plena montaña leonesa en la Cordillera Cantábrica y es un lugar precioso.

Al Norte se comunica con Asturias mediante los puertos de Somiedo, La Mesa, Ventana y Cubillas. Linda con la comarca de Laciana por el oeste, por el este con la Comarca de Luna y al sur con la de Las Omañas.

Babia es Reserva de la Biosfera y forma una unidad más de la Gran Reserva Cantábrica.

Todos conocemos la expresión de Estar en Babia y , reconozcámoslo, todos de una manera u otra hemos estado alguna vez en Babia, es decir ensimismados, absortos o en las nubes. ¿Pero de dónde procede la expresión?

Puede deberse su origen a que en la Edad Media, al parecer, abundaba la caza en este lugar y los Reyes de León lo eligieron como punto de reposo, para alejarse de los problemas de la corte. Estas ausencias del Rey motivaban a menudo la inquietud de los súbditos a quienes, cuando preguntaban por él, se les respondía evasivamente que el Rey estaba en Babia.

O a aquellos pastores babianos, que, como el de la canción que nos ocupa, pasaban los inviernos en Extremadura con sus rebaños y  recordaban con nostalgia su comarca. Tanto echaban de menos su tierra que sentados junto al fuego por las noches, quedaban ensimismados y su mente volaba a Babia. Así permanecían hasta que otro pastor les sacaba de sus sueños con la siguiente frase:

“¡Despierta, que estás en Babia!”.

Texto completo:

(Por su excesiva longitud este romance no suele cantarse entero pero aquí lo transcribimos todo para disfrute de los lectores ya que es verdaderamente bonito).
Se trata de un romance anónimo al  que el músico babiano César Gernández Fernández agregó una partitura hace algunos años y que Gente Habanera interpretamos en nuestro viaje a Babia en el año 2017.
Cuando la noche se abaja
Toda en su manto guarnida
Ya se avivan en el chozo
Brasas de melancolía,
Ya está la majada quieta
Tan ordenada y cumplida
Y ya señorea la luna
Sobre la tierra enganida.
El pastor ovejerico
Es un puño en su pelliza.
Ladra el mastín en el cerro,
Runrunean las esquilas,
La noche, toda se encalma
Con las estrellas furtivas.
Ay, el mi pastor galano
Que en vez de cantar suspira
Cómo le vienen y avanzan
Visiones de lejanía,
Recuerdos de tierra luenga,
Ecos de las tierras frías,
Y un dulce clamor que hiere,
En el alma estremecida.
Ya está en el chozo la Babia
Siempre llevada y traída
Tan lejana, tan lejana,
Y en el corazón metida.
El ovejerico sueña
De la su novia caricias
Y sueña de la su madre
Carantoñas y natillas,
Sueña también la su torre
Con las cigüeñas henchidas,
Y el repicar de campanas
En la fiesta de la ermita.
Ay, dehesas de Extremadura,
Rebaños de lana fina,
Mastines que están de guardia,
Buitres de sagaz pupila
Que siempre van al acecho
De la oveja mal herida,
Y órdenes del Rabadán
Dominando la vigilia
De la noche y la majada
Que en el cerro se cobija.
Todo se aduerme careado
En su paz y en su medida
Únicamente el pastor
No duerme , que suena, herida
La rosa de los recuerdos
De la su aldea querida.
Ay, pastor, que estas en Babia
Ay, noche que mal abrigas
Los decires sin palabras,
Las añoranzas no escritas,
Del pastor que está en su chozo,
Como un puño en su pelliza,
Siempre clavado en su Babia
Tan bien llevada y traída

El pastor que estaba en Babia. Leyenda y vida del pastor. Por Florentino-Agustín Díez

Babia, un lugar para estar de reyes… y de vasallos

Babia3

“Gente Habanera” frente al Palacio de Quiñones de Riolago de Babia

 

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