POR LA PUENTE, JUANA (Anónimo) – “Cancionero de Turín” (S. XVI / XVII)

“Por la Puente, Juana” es un hermosísimo romance con estribillo recogido en varias
recopilaciones del siglo XVII y que da nombre a una comedia de Lope de Vega  entre 1605 y 1607, impresa por primera vez en Zaragoza en 1633 . Su
texto hace alusión al tópico procedente de Ausonio “Collige virgo rosas” (“recoge,
doncella, las rosas”), una variante del “Carpe Diem” (“atrapa el momento”) en el que se
insta a las jóvenes a amar antes de que el tiempo, inexorable, desluzca su belleza. El título procede de un refrán que dice «Por la puente, Juana, no por el agua», y sugiere la idea de que es más prudente recorrer un camino más largo que atravesar por el paso aparentemente más corto, pero más peligroso.

El Cancionero de Turín o Cancionero Musical de Turín (Turín, Biblioteca Nazionale Universitaria R.1–14) es un manuscrito musical que contiene obras polifónicas españolas de carácter profano de finales del siglo XVI y principios del siglo XVII. Son por tanto obras de transición entre el Renacimiento y el Barroco. Su estribillo se halla en varias recopilaciones del siglo XVII.

LETRA:
Por la puente, Juana,
que no por el agua.
Agora qu´el tiempo
con las manos francas
del jazmín y rosa
compone tu cara
y da a tus cavellos
el oro de Arabia,
a tus dientes perlas
y a tus labios grana,
tu provecho busca:
mira que t´engañan
de mancebos locos
las promesas falsas.
No aguardes qu´él mismo
con la mano elada
marchite las rosas,
buelba el oro en plata.
Vas por agua agora
desnuda y descalza,
sin ver que los tiempos
passan como el agua.
Tiene el ynterés
una puente larga,
que llega a las Yndias
sin llevar armada,
paso de discretas
y puente que pasan
los cuerpos vestidos,
enjutas las almas.
Por la puente, Juana,
que no por el agua.
Si a la primavera
de tu edad dorada
en tierras baldías
siembras esperanzas,
el estío ardiente
coxerás turbada
arrugas del rostro,
del cabello canas.

Los papeles tiernos

no t’engañen, Juana,

que al fin son papeles

plumas y palabras.
Si llovieren ojos

echiceras ansias,

capote en los tuyos,

que no pase el agua.

Y si por ventura

sirenas te cantan,

a sus dulces versos

los oydos tapa,

porque no ay sonido

de bigüela y harpa

que yguale al que halle

con plata las armas.

La puente que digo

las tiene a la entrada:

agora está abierta,

çerrarán, si tardas.

Por la puente, Juana,

que no por el agua.