Habanera

Música Letra País Época
Popular
Versión coral de Manuel Martínez Guirao
Anónima Cuba? Siglo XX?

“Rosita de un verde palmar”, a veces “Rosina de un verde palmar”, o simplemente “Rosita” o “Rosina”, es una pieza muy popular, que ha sido interpretada en más de una ocasión por grandes coros como el Orfeón Donostiarra, y una de las habaneras más representativas si bien no se conoce el autor ni el año en el que fue compuesta ni tampoco la nacionalidad aunque muy probablemente fuese cubana y la escritora y folklorista canaria Pino Monzón la menciona como procedente de cuba e importada a España por los emigrantes españoles al regresar.

El texto evoca un tema recurrente en el género como es el drama de la joven cubana enamorada de un marino forastero que luego la abandona y regresa a su país si bien en Rosita se da la variante poco común de que dicho marino no es español, como suele ser lo habitual, sino “un rubio oficial” estadounidense (“de Nueva York”).

La versión que nuestro coro interpreta es la misma que el certamen de Habaneras de Torrevieja eligió, como habanera obligada, para  Julio de 2019 con el fin de  homenajear a uno de los mejores arreglistas que tiene la ciudad,  Manuel Martínez Guirao, y a la vez “volver a los inicios del Certamen cuando se cantaban habaneras populares” según explicó Aurelio Martínez López, miembro de la Comisión Técnica del Patronato, que también comenta que la adaptación le parece “brillante ya que ha transformado una melodía y la ha enriquecido haciéndola más armónica añadiéndole voces”.

Por tratarse de una habanera antigua y popular, existen multitud de variantes en la letra (por ejemplo el “guayabito” en ocasiones pasa a ser un “guatemalo” y en otras, sobre todo en España, un “guapo mozo” y hasta el mismo título de la canción y el diminutivo del nombre de la protagonista varían ligeramente de una a otra fuente).

Letra en la versión de Martínez Guirao:

Rosita de un verde palmar cantaba feliz,
un dia dejó de cantar, dejó de reír
y entonces un guayabito de un cafetal
ansioso le preguntaba: ¿Quién te hace penar?
Entonces la flor contestó mirando hacia el mar:
quien pierde su corazón no puede cantar
y el mío se lo llevó un rubio oficial
en barco hacia Nueva York y no volverá.
Si un marino gentil
te robó el corazón,
para hacerte feliz
yo del mío haré dos
si me dices que sí
y en un verde palmar,
entre rosas y flores,
otra vez brillará tu canción
como un himno de amor.